Los drones Policía: una realidad ya existente

El desarrollo por parte de Estados Unidos del programa de drones no era simplemente una operación militar puramente tecnológica, también lo era política, ya que requería un ordenamiento jurídico nuevo para poder ver el nacimiento y desarrollo del Predator tras los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York y en el Pentágono.

La historia del éxito del Predator es el relato de varias personas, entre ellas el valor de un ingeniero israelí y la necesidad de dar con el terrorista más buscado de la historia, Osama Bin Laden. También es una historia de objetos como los prototipos Amber y GNAT, el tipo de data link usado para las comunicaciones por satélite, los potentes sensores de las cámaras o la eficiencia y robustez de las alas. Es un historia sobre objetos “legales” permitidos para objetivos de mayor rango que permitió a la CIA tener la habilidad para perseguir sus intereses con un programa agresivo que probaron primero en Afganistán y después en Pakistán.

Por encima de todo es una historia que habla del control geográfico pudiendo llevar a cabo cualquier misión desde las selvas de Vietnam hasta las complicadas zonas montañosas de Pakistán. Y es ante todo una historia lejos de acabar; la gente que vive bajo la sombra de los Predators lo sabe muy bien. La prisa por garantizar la seguridad en suelo americano a través de la guerra contra el terrorismo, ha convertido lo que durante la época de la Guerra del Vietnam era una batalla a fuego y sangre en tierra, mar y aire en una batalla globalizada enmarcada en un proyecto de dominación mundial de objetivos.

¿Es así como llegamos a los drones policía?  Casi. La primera década de la guerra contra el terrorismo ha visto drones del ejército de los Estados Unidos y de la CIA actuar de forma concentrada en remotas regiones de Pakistán, más tarde Yemen y Somalia. Después dentro y fuera de las fronteras hemos visto como los drones son adoptados por los cuerpos de seguridad y fuerzas del orden para combatir las inseguridades del actual panorama en las grandes urbes.

Los drones policía no son una forma de autoridad más añadida a las ya existentes, sino elementos mediadores que transforman el equilibrio lógico de las formas del poder. Los drones pequeños o mini drones, a diferencia de un Predator que tiene un techo de vuelo de 25,000 pies o un helicóptero que sobrevuela el tráfico en Los Angeles, tienen la particularidad de penetrar y moverse por ciudades o sitios urbanos con alta densidad de población, teniendo mayor potencial para otras formas de vigilancia, más invasivas y precisas. Es más, estos drones de menor tamaño, pueden asumir formas y configuraciones que pueden pasar desapercibidos, para profundizar en sistemas de vigilancia o “espionaje” que llaman poco la atención, a diferencia de drones más grandes.

La mayoría de drones policía en los Estados Unidos son variantes de los modelos comerciales de drones más usados por aficionados. En muchas comisarías de los Estados Unidos (y también en otros países como Francia) tienen diferentes modelos de drone para afrontar diferentes labores, desde espionaje hasta otras misiones a realizar por las fuerzas de seguridad. Hemos visto recientemente como la policía francesa se valía de un drone para monitorizar una zona de intervención en la que tenían rodeados a terroristas relacionados con los atentados de Francia de Noviembre de 2015. Esto nos lleva a que la policía empieza a estar mecanizada e influenciada por el uso de estos aparatos, cambiando modos de intervención y protocolos policiales.

No sabemos si en las ciudades del futuro los drones estarán armados, algo que nos recordaría a tantas y tantas películas de ficción, pero desde luego que la tecnología ha quedado patente que está ahí; ahora es cuestión de los ciudadanos y de los jueces el cómo se desarrollará esto o hasta dónde llegará esta nueva policía con drones o drones policía.

En 2015, el estado de Dakota del Norte fue el primero en legalizar drones equipados con armas no letales como taser, gas pimienta o balas de goma. Si esto es un precedente o tan sólo una excepción, está aún por ver, pero lo que si que es cierto es que cada vez más cuerpos de seguridad adoptan medidas que usan drones para solucionar problemas (bien los generados por los propios drones u otros), sino está el ejemplo de la policía de Tokyo que usa drones para neutralizar drones indiscretos o la policía holandesa que entrena águilas para derribar drones también.

No sabemos si en los países y las ciudades modernas acabaremos rodeados de escudos anti-drone y al mismo tiempo patrullados por estos nuevos drones policía